Grandes avances en el intercambiador de Conde de Casal: una pieza clave para la red de transporte de Madrid

 

En el sureste de Madrid, Conde de Casal se está transformando por completo. Lo que hasta hace poco era un nudo de carreteras, autobuses y acceso al suburbano, se está convirtiendo en un intercambiador de transporte moderno, intermodal y accesible que será uno de los principales ejes de conexión del transporte público en la capital. Este proyecto está ligado de forma muy estrecha a la ampliación de la Línea 11 del Metro de Madrid y a la mejora de los servicios de autobuses urbanos e interurbanos que circulan por la zona de la A-3, y los avances registrados en los últimos meses de obra revelan que 2026 será un año clave para su construcción y puesta en marcha.

La historia reciente del intercambiador arranca en febrero de 2025, cuando se iniciaron los trabajos de construcción de la infraestructura, que se ubica bajo el paso inferior de vehículos que conecta la Avenida del Mediterráneo con la A-3 en la Plaza de Conde de Casal. Allí, Metro de Madrid y la Comunidad de Madrid comenzaron a ejecutar una estructura bajo rasante que, además de servir como punto de intercambio, está vinculada directamente a la ampliación de la Línea 11 desde Plaza Elíptica hasta Conde de Casal, que actualmente se encuentra en pleno desarrollo.


En estos momentos, los trabajos de construcción del intercambiador han alcanzado ya un grado de ejecución de aproximadamente el 30 %, lo que significa que buena parte de la estructura principal bajo tierra ya ha sido levantada y consolidada. Esta estructura no solo dará cabida a los espacios peatonales y de transbordo de Metro, sino que también permitirá la reorganización de toda la red de autobuses que circulan por la zona, centralizando en un único punto las paradas que hasta ahora se encontraban dispersas a lo largo de la arteria de la A-3.

El diseño del nuevo intercambiador es ambicioso: contará con 3.000 m² de superficie accesible y moderna, estará dotado de 13 dársenas para autobuses urbanos e interurbanos, y dispondrá de infraestructuras tecnológicas y de gestión energética eficientes, como iluminación LED y sistemas inteligentes de control de energía, lo que lo convierte en un proyecto moderno y sostenible dentro de la red de intercambiadores de la Comunidad de Madrid.

La inversión prevista para la construcción del intercambiador ronda los 40 millones de euros, cofinanciados con apoyo del Programa Europeo FEDER 2021-2027, lo que subraya la importancia regional y supralocal de esta infraestructura. Del total, cerca de 28,5 millones de euros se destinan directamente a la ejecución de los trabajos de obra, mientras que el resto se dedica a supervisión técnica, control de calidad y apoyo logístico para garantizar que la construcción se ejecute en plazo y con los estándares de seguridad y eficiencia requeridos. A nivel de movilidad, la puesta en marcha del intercambiador tendrá un impacto directo en más de 65 000 viajeros diarios, que podrán realizar transbordos más rápidos entre la Línea 6 (Circular), la futura Línea 11 ampliada, los autobuses urbanos de EMT y las líneas interurbanas que conectan localidades del sureste como Rivas-Vaciamadrid, Arganda del Rey o Perales de Tajuña, entre otras. Esto no solo agilizará los desplazamientos dentro de Madrid capital, sino que también mejorará la conexión con la periferia, reduciendo tiempos de viaje y dependencias del vehículo privado.


El intercambiador de Conde de Casal muestran claramente que el proyecto ha superado la fase inicial y se encuentra ya en un momento clave de su desarrollo. En las fotografías de obra se aprecia la excavación bajo la Avenida del Mediterráneo y el entorno de la A-3, con grandes pantallas de contención y los primeros volúmenes definidos del espacio subterráneo que albergará el intercambiador. Esta fase es especialmente compleja, ya que se ejecuta bajo una de las principales vías de acceso a Madrid y requiere mantener el tráfico rodado mientras se construye la infraestructura bajo tierra.

Los renders oficiales permiten imaginar cómo será el intercambiador una vez terminado. En ellos se observa un espacio amplio, diáfano y luminoso, muy diferente a la imagen tradicional de intercambiadores antiguos. El diseño apuesta por grandes superficies abiertas, recorridos claros y una señalización sencilla que facilite los transbordos rápidos entre Metro, autobuses urbanos y líneas interurbanas. La integración visual con la ampliación de la Línea 11 es uno de los aspectos más destacados, ya que el intercambiador no se concibe como un elemento aislado, sino como una extensión natural del nuevo trazado del Metro.

Otro detalle importante que se aprecia en las imágenes es la magnitud real del proyecto. Las obras no se limitan a un edificio de intercambio, sino que implican una reordenación completa del espacio urbano en superficie. Se están modificando accesos, calzadas y pasos subterráneos para reorganizar el tráfico y liberar espacio para los peatones, algo que durante las obras genera molestias, pero que a largo plazo transformará por completo la zona de Conde de Casal.


Las fotografías de los trabajos vinculados a la Línea 11 muestran cómo el intercambiador será una pieza esencial en la futura red de Metro. Los túneles y estructuras que se están construyendo ahora permitirán que, en pocos años, Conde de Casal deje de ser únicamente una estación de la Línea 6 para convertirse en un gran nodo donde confluyan varias líneas de Metro y decenas de líneas de autobuses procedentes del sureste de la región. Esto explica por qué el ritmo de obra es intenso y por qué se trabaja simultáneamente en varios frentes.

Desde el punto de vista del viajero, estos avances significan que el intercambiador empieza a ser algo tangible y no solo un proyecto sobre el papel. Aunque todavía queda un largo recorrido hasta su inauguración, las imágenes actuales ya permiten entender cómo cambiará la experiencia de viaje. El transbordo será más cómodo, más rápido y más accesible, eliminando la dispersión de paradas y recorridos largos que caracterizaban hasta ahora a la zona.


En conjunto, las imágenes del intercambiador de Conde de Casal reflejan una obra de gran escala que marcará un antes y un después en la movilidad del sureste de Madrid. No se trata solo de construir un nuevo intercambiador, sino de redefinir un punto estratégico de la ciudad, integrando Metro, autobuses y espacio urbano en una única infraestructura pensada para las próximas décadas.

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