La exposición dedicada a Antonio Palacios y su relación con el Metro de Madrid celebrada en la Real Casa de Correos en la Puerta del Sol supuso una experiencia cultural y emocional que permitió comprender hasta qué punto el transporte metropolitano forma parte de la identidad de la ciudad y cómo su concepción fue mucho más que un proyecto de ingeniería ya que desde el primer momento se entendió como una obra arquitectónica y artística inaugurada con motivo del 150 aniversario del nacimiento de Antonio Palacios.
La muestra invitaba al visitante a realizar un viaje en el tiempo hasta los orígenes del suburbano madrileño cuando en 1919 se inauguró la primera línea del metro y Madrid comenzaba a transformarse en una gran capital europea a través de planos originales bocetos a mano alzada fotografías históricas maquetas recreaciones digitales y piezas audiovisuales la exposición mostraba el proceso creativo de Palacios y su visión integral del metro como una ciudad subterránea diseñada para ser funcional luminosa elegante y accesible para todos los ciudadanos uno de los aspectos más llamativos fue la atención al detalle en elementos cotidianos como las bocas de metro los templetes los andenes los vestíbulos o la tipografía utilizada en la señalización demostrando que nada era casual y que todo respondía a una idea estética coherente también se abordó el contexto social y político de la época explicando el papel de la Compañía Metropolitana Alfonso XIII y la importancia del metro como motor de modernización y cohesión urbana permitiendo a Madrid crecer, más allá de su núcleo histórico y facilitando la vida diaria de miles de personas la exposición no se limitaba a mostrar objetos sino que contaba una historia la de un arquitecto comprometido con el progreso que entendía la arquitectura como un servicio público y que dejó una huella imborrable no solo en edificios emblemáticos como el Palacio de Cibeles o el Círculo de Bellas Artes, sino también en el subsuelo por el que cada día transitan millones de viajeros el recorrido expositivo culminaba con una reflexión sobre el legado de Antonio Palacios y la vigencia de su pensamiento invitando a valorar el metro no solo como un medio de transporte sino como un patrimonio cultural vivo que sigue formando parte de la memoria colectiva de la ciudad convirtiendo la visita a la Real Casa de Correos en una oportunidad única para mirar Madrid desde otra perspectiva y redescubrir su historia desde debajo de la tierra.
Las primeras construcciones del Metro de Madrid comenzaron a gestarse a principios del siglo XX, en un momento en el que la ciudad experimentaba un fuerte crecimiento demográfico y urbano que hacía insuficientes los medios de transporte existentes. Tras la aprobación del proyecto y la creación de la Compañía Metropolitana Alfonso XIII, en 1917 se iniciaron las obras del primer tramo, que sería inaugurado oficialmente el 17 de octubre de 1919 entre las estaciones de Sol y Cuatro Caminos.
Durante los años 1919 y 1920 se levantaron las primeras estaciones utilizando principalmente el sistema de excavación a cielo abierto, un método que consistía en abrir zanjas en la superficie, construir la estructura del túnel y posteriormente volver a cubrirla. Este proceso, realizado en gran parte de forma manual, supuso importantes molestias para la ciudad, pero permitió avanzar con rapidez en la construcción de la red inicial.
El diseño arquitectónico de las estaciones fue encargado a Antonio Palacios, quien concibió el metro no solo como una infraestructura técnica, sino como un espacio público cuidado y reconocible. Las estaciones contaban con vestíbulos amplios, andenes bien iluminados y una estética uniforme basada en el uso de azulejos blancos biselados, pensados para reflejar la luz y mejorar la sensación de seguridad e higiene.
Además de los aspectos constructivos, estas primeras obras supusieron un gran reto técnico, ya que fue necesario adaptar los túneles al subsuelo madrileño y coordinar los trabajos con la vida cotidiana de la ciudad. A pesar de las dificultades, el éxito de las primeras líneas consolidó el metro como un elemento clave para el desarrollo de Madrid y sentó las bases de una red de transporte que continuaría expandiéndose en las décadas siguientes.
Antonio Palacios fue una figura clave en la creación de la identidad visual y arquitectónica del Metro de Madrid tras su incorporación en 1917 como arquitecto de la Compañía Metropolitana Alfonso XIII y gracias a ello no solo diseñó estaciones sino que definió la estética de uno de los sistemas de transporte más emblemáticos de la ciudad y su huella sigue siendo visible hoy en día en diversos elementos del suburbano.
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